Se te cae el mundo encima.

Meses después de que mi vida cambiara.


¿Por qué tiene que ser tan difícil olvidar? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ti?

A veces me pongo a pensar y me pregunto como estarás, si me echarás tanto de menos como yo te añoro a ti de vez en cuando. No puedo evitar recordar el momento en que me enteré, cuando supe que todo había sido una gran mentira, que no eras el hombre al que tanto había querido, y sigo queriendo. Entonces me alegro de no volver a verte.

No entiendo porque tienen que ser así las cosas, por que no podías haber sido normal, el hombre que te creía ser. Te echo de menos, ¿lo sabes? Y me entristece imaginarte cuando te lo contaron, pensar que llorarías, imaginar lo que hiciste. Lo que me mata saber es si has cambiado, si el sufrimiento causado te ha servido de algo. O si todas mis lágrimas han quedado en el olvido, y sigues siendo el mismo.
Te odio, te odio con toda mi alma. El problema es que te quiero, te sigo queriendo y no entiendo por qué. Me hiciste daño, me rompiste el corazón y eso no lo puedes arreglar. No te volveré a ver nunca, y nada puedes hacer para cambiarlo. Recuerdo exactamente como paso todo. Y, por el contrario, me cuesta recordar los buenos momentos. Una vida entera puede reducirse a tres únicos días, los peores de mi vida. En los que todo cambió, en los que supe que jamás volverías a ser la persona maravillosa de mis pensamientos. Ahora, cuando huelo el perfume que solías usar, me estremezco, tengo miedo de que estés ahí. Cuando sueño contigo, siempre es una pesadilla, y despierto asustada.

Cuando ese telefono no conocido me llama, tengo miedo de que seas tu, que intentes ponerte en contacto conmigo; porque los dos sabemos lo que pasará si lo haces y lo que sufriré si pasa. Siempre has tenido tus defectos, más que virtudes, para que negarlo, pero te quería y estoy segura que tu a mi también.

Me duele pensar lo que puedes hacer, si intentarás terminar con tu vida en algún momento, si estarás deprimido. Te pido por favor que no lo hagas. Te ruego que seas feliz, que disfrutes la vida, pero que dejes de hacer lo que hacías. Y si sigues haciéndolo, que no vaya a más, por favor. Si fuera por mi, no volverías a hacerlo, jamás lo volverías a ver, pero claro, es solo cosa tuya, yo ya nada contigo tengo que ver. Lo que más me duele es saber que todo esto que estoy escribiendo, todos los sentimientos que estoy sacando a la luz, nunca lo leerás, nunca los sabrás. Y que las lágrimas que sobre el teclado están cayendo, que el nudo existente en mi garganta cada vez que te pienso formarán parte de mí para siempre, aunque yo no lo quiera.

Puede que escribir mis sentimientos, pensando que los vas a leer me calme. Aunque siento que solo me sirve para remover el pasado, para no olvidarte, para sufrir. En cierto modo no te quiero olvidar, nunca. Pero tengo que pasar página, volver a ser yo. No puedo vivir anclada en tu recuerdo, y estar triste cada vez que te pienso. No puedo, ¡no quiero! Solo quiero recordar los buenos momentos, los días felices en que para mí eras el mejor. Te juro que no te olvidaré, pero no quiero sentir este nudo en la garganta más, no quiero llorar más por ti. No quiero.

Volveré al mundo real. Ahora seré Carla, y solo Carla. Voy a vivir la vida, y lo haré por mí. Solo te pido que hagas dos cosas por mí, y espero que sea verdad: se feliz y no lo hagas. Te odio por ser lo que eres, te odio porque te guste eso. Por eso te pido que pares.Me despido con el corazón en la mano, mostrándote todo mi amor. Se que jamás sabrás de la existencia de esta carta, porque no tengo intención de que la leas. Pero me he deshaogado y ahora me siento mejor.
Te quiero, o eso creo.
Carla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario