Historia de un sueño.

Escribir una carta, sin estar siquiera enamorada... Tan sólo para imaginar una historia bonita.

 
Hoy he soñado contigo. He visto tus ojos, lus labios, la forma de tu cara... Te he visto a tí. Te acercabas a mi con paso lento pero decidido, mirandome directamente a los ojos. Te has quedado a escasos milimetros de mí. Tu cuerpo ha rozado el mío y has tomado mi mano susurrandome al oído:

— Confía en mí.

Y lo he hecho. Sin dejar de mirar tus ojos me has guiado por un camino. En escasos minutos de completo silencio y solo una intensa mirada, he empezado a pisar arena. Me he dado cuenta de que íbamos descalzos. Andar descalza por la arena ha sido genial. Me has soltado la mano, mas yo he seguido andando. He visto el mar y me ha imnotizado. Al llegar a la orilla y sentir el agua he sonreido. Entonces ha comenzado a atardecer. En ese momento he sentido tus brazos al rodearme por detrás. Tu respiración en mi cabeza y el calor de tu cuerpo. Me ha encantado. Cuando apenas quedaban unos rayos de Sol me he girado y te he abrazado. En cierto momento, me has separado de tu cuerpo y has contemplado mis ojos con detenimiento. No sé que habrás visto en ellos, pero te has acercado lentamente a mí. Escasos centímetros. Sólo eso. Unos centímetros para besarte. He sentido una mano en la nuca y otra en la cintura. He subido mis manos a tu cuello. Y me has besado. Con ternura y cariño tus labios se han fundido en un dulce beso con los míos. Me he alzado sobre las puntas de los pies para quedar un poco más a tu altura. Y el beso ha continuado. Pero tú has decidido cortarlo. Y yo no he podido evitarlo. Al separarnos nuestras respiraciones estaban entrecortadas. Frente con frente hemos recuperado el aliento. He escondido la cabeza en tu pecho, sonrojada. Tú has acercado tus labios a mi oído.

— Te quiero.

Has dicho con apenas un susurro. Un estremecimiento ha recorrido mi cuerpo. Y he sonreido complacida. Me he vuelto a alzar sobre las puntas de mis pies y te he besado.

— Te amo.

He contestado. Tu has tomado mi mano y sin pensármelo dos veces te he seguido. Te has girado y me has dedicado una sonrisa, con los ojos cargados de amor. Y yo te la he devuelto. No sé dónde me llevabas, pero no me importa. Te seguiría al fin del mundo, si fuera necesario. Porque hoy me he dado cuenta de que para mí lo eres todo. No un simple amor, no un juego de adolescentes. Siento que eres tú, y sólo tú el que me puede hacer feliz. Ya lo has conseguido. Por eso soy toda tuya. En cuerpo y alma. Para tí.

Ha sonado el despertador. Y me he dado cuenta de que tan solo era un sueño. Que no estabas junto a mí. Y una lágrima a recorrido mi cara lentamente. He ido al instituto, yo con mis amigos, tu con los tuyos. Estaba feliz, riendo. Entonces he oido tu voz y me he girado. Allí estabas, alejado, con tu grupo de amigos, tan opuestos al mío. Mas me estabas mirando. Me has mirado con amor. No he sabido como reaccionar y me he girado nerviosa. Ha sonado el timbre. Me he entretenido al entrar, siendo la última de la marabunda de gente. Estaba pensando en tí. Me he asustado cuando alguien a tomado mi mano y me ha girado bruscamente. He terminado cobijada en tu pecho. Me he separado y tú me has besado.

— Hacía tanto que deseaba hacer esto...

Has susurrado. Yo me he reido y te he abrazado. Todavía no consigo creerlo. No asimilo lo ocurrido. Tú, el chico perfecto, popular y que me odia... Me amas. Quizá las cosas no son como aparentan, ya que por tu comportamiento te odiaba... Ahora te amo. Como a nada en el mundo. No me importa una guerra, una explosión. No me separaré de tí.

Tú lo eres todo para mí.
Feliz San Valentín.

No hay comentarios:

Publicar un comentario