¿Alguna ves te sentiste como si no fueras nada? Yo sí. Muchas veces, así se desarrolló mi infancia. Sé que no soy muy mayor, pero sí he pasado por muchas cosas, que odio tener que contar. He conseguido olvidar, porque tenía que seguir adelante... Me he descubierto en situaciones que jamás imaginé, superándolas de tal forma que jamás llegué a creer. Pero todo pasa, todo sigue y la vida continúa.
Siempre he estado sola, he aprendido a vivir. No confío en nadie, porque la vida me ha enseñado a ser así... Sé que todos me pueden hacer daño y por cada palabra sufrir. Todo lo que me ha pasado, todo lo que he sido capaz de confiar a alguien, luego lo han utilizado en mi contra. Ya basta, ya está bien.
La vida me ha dado muchas ostias que he aprendido a recibir, la diferencia está en que me cansé de aguantar, ahora he aprendido a sonreír. A sonreír de verdad. Porque cuando siento que el mundo se me viene abajo, cuando me siento sola entre un millón de gente, tengo una capacidad increíble para hundirme en la mierda y llorar hasta no poder más; en esos momentos es cuando no me puede ayudar nadie, cuando sólo me tengo a mí misma, como siempre ha sido y como siempre será. Entonces tengo que animarme yo sola, sacarme una sonrisa a mí misma.
He sido siempre muy buena, y el error que he cometido ha sido pensar que sólo por eso la vida iba a tratarme bien... Ahora soy feliz, intento sonreír, disfrutar de lo que tengo mientras lo tengo. No espero grandes cosas, así lo poco que consigo me parece más grande y bonito que el universo entero.
Ahora sé que no importa que el mundo sea una mierda y que me hayan tratado como tal. Sólo importa lo que tengo y puedo dar, aunque eso sólo sea...
... un poco de felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario